
El sector comercial de la capital tucumana atraviesa un inicio de año marcado por una compleja combinación de factores que condicionan su rentabilidad y permanencia. La titular de la Cámara de Comercio, Gabriela Coronel (foto inferior), trazó un diagnóstico preocupante donde convergen una crisis en los costos de infraestructura —con renovaciones de alquileres que triplican valores previos—, un impacto climático adverso que paraliza la actividad en las peatonales y una carga impositiva provincial que calificó de "onerosa". Según la representante del sector, esta situación derivó en una baja de ventas que promedia el 35%, agravada por una microeconomía local que no acompaña la relativa estabilidad inflacionaria nacional y que termina desmotivando al consumidor final ante el peso de los tributos en cada factura.
Uno de los puntos más críticos señalados por Coronel refiere a la situación de los locales comerciales y las galerías, donde el costo de ocupación escaló de manera alarmante. “Estamos viendo de que hay más de un 200% de aumento de alquileres y renovaciones de contrato. Y estas renovaciones de contrato también se están viendo en dólares, cuando antes lo hacían en pesos”, explicó la dirigente. Ante este escenario, adelantó que la Cámara realizará un análisis económico de los últimos meses para que los inquilinos puedan negociar con los propietarios, instándolos a que “tengan la posibilidad de negociar y que puedan ser empáticos con la situación que está viviendo hoy el comerciante”.

A este complejo panorama de costos se suma el factor climático, que castigó la actividad de manera directa en las últimas semanas. Las lluvias constantes vaciaron de concurrencia las zonas de mayor tránsito, provocando que en los momentos de mayor caudal de agua la actividad sea nula. “Estamos viendo que hay cierres del 0% de ventas en el día de cuando hay estos tipos de lluvias prolongadas durante todo el día. Cuando deja de llover, comienza a haber movimiento comercial, pero estamos hablando de que hay casi un 35% de baja de ventas”, detalló Coronel. Esta situación afecta a todos los rubros, incluso a aquellos que suelen tener un repunte estacional, como el textil y calzado vinculados al inicio del ciclo lectivo.
En cuanto al análisis económico, la representante diferenció la estabilización de precios a nivel nacional de la asfixia que perciben a nivel local. Si bien reconoció que “hay una macroeconomía bajo un control de lo que es la inflación”, fue muy crítica con la gestión de la microeconomía provincial. Coronel puso el foco en la carga impositiva, mencionando específicamente el impacto de Sellos e Ingresos Brutos. “Cuando el comerciante empieza a facturar ahí se aclaran todos los impuestos que tiene a nivel provincial y llegan hasta más de un 10% sobre el total de la facturación. Es mucho para el consumidor y eso hace que se desmotive el consumo”, sentenció, advirtiendo que es necesario tomar decisiones para evitar más cierres de negocios.
Modalidad de trabajo para los próximos feriados
Ante la proximidad de fechas especiales, la Cámara de Comercio ya definió los esquemas de apertura para garantizar el movimiento en días clave:
Lunes 23 de marzo: Al ser un día no laboral, el comercio abrirá sus puertas con normalidad.
Martes 24 de marzo: Por ser feriado nacional, la mayoría de los comercios, especialmente en el microcentro, cerrarán sus puertas. Coronel aclaró que quien decida abrir deberá pagar el doble a sus empleados.
Semana Santa: Para el Jueves Santo, la gran mayoría decidió abrir sus puertas debido a la cercanía con el fin de semana, momento de mayor movimiento comercial. En cambio, el Viernes Santo, el comercio permanecerá cerrado, siguiendo la modalidad habitual de años anteriores.